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Martes, 19 Septiembre 2017

La de tiento, ahora...y siempre!!!

Sábado 19 de Marzo de 2016 23:06

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En la previa del partido en Formosa, ante Sportivo Patria, la séptima entrega de Escritos forever. En esta oportunidad, Marcelo Tissembaun y el clásico ante Sarmiento, en el Gigante de la Avenida.

 

Qué buen domingo para ir a a cancha, pa!! me dijo Santi, mientras prendíamos el fuego para el último asado en mucho tiempo. Mi cumpa de cancha se me va a la gran ciudad, quién sabe cuándo volveremos a ponernos la vieja camiseta de "Bisordi", o esa que dice "fore ver" que compramos en los paraguayos de Las Heras hace tanto.

El fuego, qué encanto especial tiene ese elemento. Aunque confieso que, especialmente los domingos, disfruto más del carbón seco, puro. Y hoy, que jugamos el clásico de todos los tiempos, lo prendo con un algodón empapado en alcohol.

El algodón y el carbón. Pienso si de verdad esa fue la razón para que, hace más de 100 años, ese puñado de amigos decidieran los colores de nuestro corazón, o si en verdad fue idea de ese estudiante de derecho de apellido Maistegui, a imágen y semejanza de otro equipo de Buenos Aires.

Como sea, pensé, los domingos de clásico el asado se prende con carbón y algodón, y que se pudran los fundamentalistas de la teluria gastronómica.

Empino  la última cerveza, levanto a los pibes y emprendemos veloz corrida, larga cabellera al viento, rumbo al gigante de la Avenida.

Pitazo inicial, corren los primeros minutos y el partido con un trámite anodino, alguna que otra pelota que pasa rozando el frontispicio y no mucho más. Hasta que llega el gol del decano, nuestra defensa duerme la siesta y  Arach factura. Inmediatamente nuestra hinchada redobla el aliento, hasta que comienzo a sentirme raro, mareado.

No se como voy, no sé como vengo. Yo sólo sé que fui a alentar.

Borrosamente veo que la pelota se eleva, traspasa la línea de la tribuna de la 15, y el juego se detiene. "La peloootaaaa, devuelvan la pelooootaaa" grita el linesman, haciéndose un efecto trompeta con las dos manos.

Vuelve el balón a la cancha, pero algo me llama la atención. Ya no es blanco con vivos azules. Es marrón. "Está embarrado" pensé, pero me resultaba extraño, porque no llueve en la ciudad hace dos semanas.

Abro el zoom de mi celular para ver mejor...es una pelota de tiento!!!!

Los muchachos del kiosco cambiaron la pelota, cómo puede ser que nadie lo notara???

Observo atentamente a mis compañeros. Nadie parece notar nada. Pasa el vendedor de maní, subiendo tablón tras tablón, el repartidor del Vitamate Salus, el vendedor de bidú cola...todo parece normal.

Me inclino para comentar esa rareza con Santi, pero Santi no está. Ni aquí, ni allá. Tampoco las nenas, que estaban jugando con otros niños al lado del alambrado. Comienzo a preocuparme, las busco, corro por todas partes y no aparecen.

Desesperado, subo a la cabina de transmisión y comienzo a golpear la chapa, intentando convocar la atención de Carlos Rodolfo Monti, Edison Omar Rodriguez, Edmundo Duncan Molina...grito, golpeo esa chapa cada vez más fuerte, nadie parece notar mi presencia.

Escucho desde la spica de un atildado aficionado "La toma Claudio natalicio Davalos, sale jugando el jóven guardametas albinegro...por el momento sin grandes alternativas...dame dos, pibe" "Entre pecho y espalda, pastillas valda"..."El público espera el gran gol, el que ahuyente el mal...ya se viene el gol, el de jabón federal".

Sigo golpeando la chapa, mientras con mi mano derecha hago visera para ver si están por ahí mis hijos. Veo camisetas raras en los equipos, con cordones en el escote y botines sacachispas.

La radio sigue haciendo latir las esperanzas de los hinchas.

"Arranca con la pelota "cañita" Franco, la tira para que juegue Cordoba, este arranca a toda velocidad, desorientando a sus dos marcadores, la pelota se pierde por el lateral..."

"Venga del aire o del sol...del vino o de la cerveza...cualquier dolor de cabeza...se corta con un Geniol", dice el morocho del abasto, mientras la plebe sigue apasionadamente el clásico debajo de los gorritos de pañuelo anudados en los cuatro puntos cardinales, barquillo de diario en mano.

Nombres que brotan desordenadamente por los parlantes de todas las radios que reciben la señal de la única transmisión...Pirulo Escobar, Juan Valentin Gonzalez, Manuel Machuca, Carlos Carril, Yayi Ojeda, Bernardo Canasio, Roberto Arolfo, Raúl Vargas, Celso Gonzalez, Córdoba, Murguía, Freyre, Arce, Pito Olivera, Nono y cacho  parmetler, García, Tancho Romero, Santos Oliveira, Outeriño, coca Benitez, tantos otros que no pude distinguir.

Mi corazón late a mil, mis hijos no aparecen y no puedo sustraerme a la pasión de esa atmósfera única.

Se ve que hubo muchos cambios en el entretiempo...Ya están en la cancha Noremberg, Argûello, Parrado, Tatù Gòmez, el Chango Cravero...

"Al primer jugador de For Ever que haga un gol, de premio un pollo y un vino de La Posta del Buen Comerrrr". Ufff, con la mishiadura que hay, bien me vendría ese premio, pienso, mientras sigo revisando con la mirada a ver dónde están estos pendejos.

"Va ganando For Ever con gol de Di Marco, pero falta una eternidad para conquistar la gloria. Ataca con todo el granate, y el àrbitro inclina groseramente la cancha para que se produzca la igualdad. Balas que pican cerca, los chasiretes se agazapan más que el arquero, pero...cuidado!! Qué está pasando atrás de los tres palos de Ferlatti??? El alambrado, nooo, el alambrado!!" grita Duncan.

Bajo corriendo los tablones, cada vez más flexibles, me cruzo con Rabinovich, el Polo García, el "Pala", nadie parece notar mi presencia.

Ya sé, deben estar en la cabecera de la 9 de Julio. Va a ser difícil encontrarlos, la cancha está repleta.

Llego al codo derecho, no veo ni escucho nada, es infernal el momento. Miro hacia la cancha, los muchachos trepados al alambrado...es ahora o nunca. Veo ahí (o creo ver) a los niños, justo cuando cae el alambrado, voy corriendo, ayudo a levantarlo. Somos cientos, miles, decenas de miles de voluntades evitando la suspensión del partido. El alambrado, como lázaro, se levantó. Niños no están.

Después el tiro libre del final, que efectivamente pasó pegando en el frontispicio. Era la señal de que todo iba a estar bien. The kids are all right.

Vamos saliendo ordenadamente de la cancha cuando, como en medio de la neblina, me encuentro caminando por la 14 con Santi, Milena y Lucila.

"Un bajón el partido, pa, típico de clásicos, no?"

Partidazo, nene. Cuando tengas mi edad lo vas a entender.

Paramos en la esquina a comer un choripán frío. Me dice el cocinero "Menos mal el gol de Magno, no? No sé cómo no es titular".

No lo escucho. Quedo pensando en ese caprichoso invento llamado "tiempo". Y en la cinta de moebius. Y en el momento en que volvamos a esa hermosa parada, a levantar de nuevo el alambrado.

Me fui a dormir, ya falta poquito para que sea 27 de mayo de 1.989, y quiero estar preparado.

 Marcelo Tissembaun

 
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